Inteligencia emocional: Aproximación a la revisión sistemática
Emotional intelligence: An approach to systematic review
Inteligência emocional: uma abordagem para revisão sistemática
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Kiara Angileit Gonzales Paniagua https://orcid.org/0009-0002-5133-4759 Universidad Tecnológica del Perú, |
Gisela Gavi Ravichagua Lazaro https://orcid.org/0009-0009-1573-4916 Universidad Tecnológica del Perú, |
Lily Nancy Zagaceta Aranda
https://orcid.org/0000-0002-6615-4972
Universidad Nacional de la Amazonia Peruana, Iquitos, Perú
Recibido: 10 de octubre de 2025
Aceptado: 30 de diciembre de 2025
RESUMEN
La presente revisión sistemática analiza 12 estudios recientes sobre IE en contextos educativos, organizacionales y del Estado, examinando modelos teóricos, dimensiones, factores predictores y beneficios. Los hallazgos evidencian que la inteligencia emocional influye significativamente en el bienestar, rendimiento académico, motivación, habilidades sociales, liderazgo y gestión pública. Se destaca la relevancia de intervenciones educativas y programas organizacionales que fortalezcan competencias socioemocionales. Se concluye que se requieren metodologías más rigurosas y longitudinales para comprender plenamente el impacto de la inteligencia emocional en diversos ámbitos.
Palabras claves: inteligencia emocional, educación, gestión pública, bienestar.
ABSTRACT
This systematic review analyzes 12 recent studies on emotional intelligence in educational, organizational, and public sector contexts, examining theoretical models, dimensions, predictive factors, and benefits. Findings show that emotional intelligence significantly influences well-being, academic performance, motivation, social skills, leadership, and public management. The review highlights the importance of educational and organizational interventions to strengthen socio-emotional competencies. It concludes that more rigorous and longitudinal methodologies are needed to fully understand the impact of emotional intelligence across different domains.
Keywords: emotional intelligence, education, public management, socio-emotional competencies, well-being.
RESUMO
Esta revisão sistemática analisa 12 estudos recentes sobre inteligência emocional (IE) em contextos educacionais, organizacionais e do setor público, examinando modelos teóricos, dimensões, fatores preditivos e benefícios. Os resultados demonstram que a inteligência emocional influencia significativamente o bem-estar, o desempenho acadêmico, a motivação, as habilidades sociais, a liderança e a administração pública. Destaca-se a relevância de intervenções educacionais e programas organizacionais que fortaleçam as competências socioemocionais. Conclui-se que metodologias mais rigorosas e longitudinais são necessárias para compreender plenamente o impacto da inteligência emocional em diversas áreas.
Palavras-chave: inteligência emocional, educação, administração pública, bem-estar.
En la actualidad, el estudio de la IE presenta diversos problemas que dificultan avanzar en conclusiones sólidas. Entre los principales destacan el uso predominante de medidas auto percibidas, la falta de instrumentos basados en el desempeño real y la escasez de investigaciones longitudinales que permitan analizar cambios a lo largo del tiempo. A ello se suma la poca claridad en la medición del bienestar psicológico, lo que genera resultados inconsistentes y limita la comprensión del impacto real de la IE en la vida de las personas. Estas dificultades evidencian la necesidad de mejorar los métodos de evaluación y fortalecer el rigor investigativo en este campo (Ruíz y Berrios, 2023).
En Chile, Barraza et al. (2023) destacan que la IE cumple un rol esencial en el manejo del estrés, la ansiedad y los síntomas depresivos en estudiantes de medicina. A pesar de su importancia, aún no se comprende con claridad cómo cada dimensión de la IE influye en esta sintomatología. Por ello, los autores analizan la relación entre los factores de la IE, la ansiedad y el estrés, con el fin de determinar su impacto en la aparición de síntomas depresivos. Este estudio aporta evidencia relevante para comprender el bienestar emocional en la formación médica.
En España, mediante el estudio de Alonso y Vergara (2025), se analiza el conocimiento emocional en niños de Educación Infantil en contextos bilingües. Las autoras validan una adaptación del Emotion Matching Task en español y euskera. Los resultados muestran buenas propiedades psicométricas del instrumento. Se encontró que un mayor conocimiento emocional se relaciona con mejor conducta adaptativa. También se identificaron menos problemas emocionales y atencionales en quienes puntuaban más alto. El estudio destaca la importancia de evaluar e intervenir en educación emocional desde edades tempranas.
En el contexto nacional, en Perú, Sánchez et al. (2024) expresan que la insuficiente IE en estudiantes de la carrera de Administración constituye una problemática significativa, limitando su capacidad para identificar, gestionar y controlar estados afectivos, afrontar el estrés académico y desenvolverse efectivamente en entornos universitarios exigentes.
En Lambayeque, Vallejos (2022) menciona que la limitada IE en estudiantes de psicología representa una problemática relevante dentro de la formación universitaria, ya que se evidencia que presentan dificultades para reconocer, comprender y regular sus emociones, lo cual restringe su capacidad para enfrentar las exigencias académicas y desenvolverse adecuadamente en contextos interpersonales propios de su desarrollo profesional.
En Lima, Moreyra y Olivas (2023) sostienen que la deficiente IE en adultos limita su capacidad para regular el propio estado emocional y afrontar demandas psicosociales, evidenciando una vulnerabilidad a la inestabilidad emocional.
La IE ha sido estudiada desde distintos modelos y enfoques, lo que ha generado definiciones y resultados poco consistentes. Además, la evidencia sobre su relación con variables como la edad, el sexo y la conducta es heterogénea, dificultando comprender con claridad su impacto. Esta falta de consenso constituye el principal problema que justifica realizar una revisión teórica.
El objetivo general del presente estudio es revisar y analizar teóricamente la IE a partir de la literatura científica disponible. De manera específica, se busca examinar los principales modelos y enfoques de la IE, así como identificar cómo variables como la edad y el sexo influyen en su desarrollo. Con ello, se pretende ofrecer una comprensión clara y actualizada del concepto de inteligencia emocional y de los factores que intervienen en su formación y evolución.
En España, Alonso y Vergara (2025) llevaron a cabo su estudio con el objetivo de analizar el conocimiento emocional en niños de 3 a 6 años, utilizando el Emotion Matching Task en sus versiones en español y euskera. La metodología fue de enfoque psicométrico y comparativo. Los resultados mostraron adecuadas propiedades psicométricas y mayores niveles de CE en las niñas. Se concluye que el conocimiento emocional se relaciona con una mejor adaptación infantil y menos dificultades emocionales y atencionales.
En Chile, Barraza et al. (2023) estudiaron a 297 estudiantes de medicina para analizar la relación entre inteligencia emocional y síntomas depresivos, ansiosos y de estrés. Con diseño transversal expost-facto y regresión logística, se encontró que solo la regulación emocional explicó los síntomas depresivos (Exp B= ,258; IC 95%,128–,519; p=,000), mientras que ansiedad y estrés aumentaron su probabilidad (R2 Nagelkerke= ,426). Se concluye que regulación emocional, ansiedad y estrés son predictores clave de depresión, con diferencias según sexo.
En España, Extremera et al. (2025) realizaron su investigación con el objetivo de analizar la validez de la TEIBS-S y su relación con el bienestar y los resultados académicos en estudiantes de secundaria, empleando diseños transversal y prospectivo con 1,850 y 409 participantes. Los resultados mostraron consistencia interna adecuada, un factor único invariante por género y relaciones significativas, concluyendo que los comportamientos emocionalmente inteligentes de los docentes se asocian positivamente con engagement, afecto positivo y satisfacción con la vida, y negativamente con síntomas somáticos.
En el contexto nacional, en Perú, Gutiérrez et al. (2021) investigaron con el objetivo de analizar los aportes académicos para el desarrollo de la IE en adolescentes, mediante una revisión sistemática de carácter descriptivo, siguiendo la guía PRISMA y consultando bases de datos como Scopus, ProQuest, Concytec y EBSCO. Los hallazgos incluyeron el análisis de 13 estudios científicos. Concluyendo que la IE comprende habilidades y competencias psicológicas que integran afectos propios y ajenos, y que los individuos priorizan la dimensión cognitiva sobre la emocional.
En Cajamarca, Llanos y Machuca (2023), abordaron su investigación con el objetivo de examinar la correlación entre el rendimiento académico IE en el contexto peruano, mediante una revisión sistemática con meta‑análisis, revisando un total de 21 estudios en estudiantes universitarios, encontrando que la IE posee un valor predictivo relevante y una correlación significativa con el rendimiento académico (r = 0,383, p < 0,001); concluyendo que implementar programas que fomenten la IE puede contribuir al desarrollo personal y mejorar el rendimiento académico.
En Trujillo, Wong et al. (2025) investigaron con el objetivo de analizar la relevancia de la IE como una herramienta clave para la gestión pública peruana, mediante una revisión sistemática de carácter cualitativo, examinando 18 artículos científicos indexados de Scielo y Scopus; los resultados revelaron que la IE actúa como un pilar fundamental para fortalecer la eficiencia, el liderazgo y el clima organizacional dentro de las instituciones del Estado, concluyendo que la IE constituye un recurso estratégico para la modernización y el fortalecimiento de la gestión pública en el Perú, promoviendo una administración más eficiente e inclusiva.
Bases teóricas
Inteligencia emocional
Cabezas et al. (2025) definen que la IE como la facultad para identificar, comprender y regular las emociones propias y las de los demás, lo cual propicia relaciones interpersonales eficaces y favorece un clima educativo positivo. Aguagallo et al. (2025) conciben la IE como la capacidad para reconocer y manejar los estados emocionales en contextos complejos, favoreciendo la adaptación a situaciones cambiantes, especialmente en entornos organizacionales.
Salazar (2025) sostiene que la IE se orienta al desarrollo de aptitudes sociales que permiten a la persona generar procesos exitosos de interrelación, destacando la función de estas competencias para la comunicación efectiva y la interacción interpersonal en contextos educativos. Barahona et al. (2025), indican que la IE es la habilidad de gestionar las propias emociones y las interacciones sociales de manera efectiva, mejorando competencias como la autorregulación, la empatía y la toma de decisiones, esenciales para el bienestar y el éxito personal y social. Royero (2025) definen la IE como la competencia para interpretar y modular los estados afectivos, favoreciendo un clima escolar positivo y contribuyendo al desarrollo personal, social y académico.
Importancia
Aguagallo et al. (2025) destacan que es esencial para la efectividad del liderazgo y el éxito organizacional, ya que los líderes con alta IE tienden a gestionar mejor a sus equipos, generar ambientes laborales positivos y contribuir a resultados sostenibles en las organizaciones. Peralta (2025) subrayan que es crucial porque fortalece los procesos de aprendizaje, gestión de estrés y motivación, mediante la capacidad de autorregulación y resiliencia en el desempeño escolar.
Caballero et al. (2025) argumentan que la IE es un componente esencial en el proceso educativo, lo que favorece su desempeño académico, fortalece la convivencia universitaria y contribuye a su bienestar integral. Estrada et al. (2025) manifiestan que la IE es fundamental, dado que contribuye al desarrollo integral de los estudiantes, favorece su participación en el entorno escolar e impulsa su adaptación a diversas situaciones.
Baena et al. (2025) subrayan que la IE es esencial en la educación básica en niños de primaria, dado que permite a los estudiantes manejar sus emociones, relacionarse efectivamente con sus pares y adaptarse con mayor facilidad a los retos del entorno escolar. Díaz (2025) menciona que la IE es relevante en la formación universitaria, al potenciar la adaptación al entorno educativo, fortalecer las competencias interpersonales y la capacidad de enfrentar desafíos académicos.
Royero (2025) afirma que la IE permite desarrollar competencias relevantes como la conciencia emocional y las habilidades en los docentes y estudiantes, de esa manera mejora el clima escolar. Rivas et al. (2025) destacan que la IE es fundamental para la educación, porque permite a los docentes identificar las emociones propias y de los estudiantes, promoviendo su bienestar y desarrollo integral académico.
Antúnez (2025) resalta que la IE es clave para el liderazgo efectivo, al facilitar la gestión de relaciones, la adopción de decisiones fundamentadas y la creación de entorno de trabajo de manera armonioso. Gaibor et al. (2025) sostienen que la IE constituye una competencia esencial en la formación educativa, al contribuir al equilibrio emocional de los estudiantes y la capacidad de adaptación de los estudiantes.
Dimensiones
Autoconciencia
Brandao De Souza y Jacomuzzi (2025) sustentan que la autoconciencia forma parte de las competencias emocionales de los profesores que impactan positivamente el compromiso, la motivación y el bienestar de los estudiantes. En su revisión sistemática los autores destacan que, al reconocer sus propias emociones, los docentes pueden interactuar de manera más constructiva con sus estudiantes.
Mehler et al. (2024) en su revisión sistemática y metaanálisis concluyen que los entrenamientos de competencias emocionales incluida la autoconciencia mejoran de forma consistente la capacidad de los participantes para percibir y reconocer sus estados emocionales antes y después de las intervenciones.
Zhou et al. (2024) presentan una revisión sistemática y metaanálisis centrado en estudiantes universitarios que muestra que las intervenciones para promover IE elevan la autoconciencia emocional necesariamente antes de mejorar otras competencias, porque primero se requiere que los estudiantes identifiquen sus emociones para luego aprender a gestionarlas.
Autorregulación
Brandao De Souza y Jacomuzzi (2025) subrayan que la autorregulación emocional de los profesores influye en la interacción con estudiantes, ya que su capacidad para manejar estados afectivos favorece una pedagogía estable y coherente. En esta revisión sistemática se observa que docentes con gran regulación emocional logran crear ambientes de clase más adaptativos, lo que facilita la participación estudiantil y reduce tensiones con el alumnado.
Mehler et al. (2024) reportan en su metaanálisis que los entrenamientos de competencias emocionales en entornos laborales también producen mejoras significativas en la autorregulación, ya que los participantes aprenden a controlar impulsos y gestionar estrés tras participar en programas de EI. Según Zhou et al. (2024), las intervenciones centradas en desarrollar la autoconciencia emocional de los estudiantes universitarios también influyen en la autorregulación, porque una vez que los sujetos identifican sus emociones, están mejor equipados para modular sus respuestas ante estímulos estresantes o frustraciones académicas.
Motivación
Brandao De Souza y Jacomuzzi (2025) identifican que, en contextos educativos, la motivación intrínseca vinculada a la inteligencia emocional de los profesores está asociada con una mayor participación estudiantil, mejor rendimiento académico y mayor satisfacción ante los desafíos de aprendizaje.
Mehler et al. (2024) comparten en su revisión sistemática que los programas diseñados para mejorar competencias emocionales en el trabajo tienen efectos estimulantes sobre la motivación interna de los participantes, ya que fortalecen la capacidad de fijarse metas personales y mantener el esfuerzo incluso tras complicaciones. La motivación intrínseca se eleva cuando los individuos sienten que pueden gestionar sus emociones y relaciones interpersonales de forma eficaz.
Zhou et al. (2024) destacan que el entrenamiento de IE en estudiantes universitarios potencia la motivación académica, porque al desarrollar habilidades socioemocionales, estos jóvenes reportan mayor interés y persistencia en sus estudios. La revisión sistemática sugiere que el enfoque de aprendizaje socioemocional puede transformar actitudes hacia el aprendizaje, reforzando la motivación interna frente a tareas complejas.
Empatía
Brandao De Souza y Jacomuzzi (2025) resaltan que la empatía de los profesores, medida como capacidad para percibir y responder a emociones estudiantiles, está asociada con mayor satisfacción académica y sentido de pertenencia en los estudiantes. En esta revisión sistemática se documenta que la empatía docente influye en la creación de vínculos positivos y apoyo emocional en el aula, promoviendo una mayor participación de los alumnos.
Mehler et al. (2024) verifican en su revisión que las intervenciones de entrenamiento emocional incrementan la empatía, especialmente cuando los participantes se involucran en actividades de interacción social guiada. La evidencia muestra que la empatía crece después de programas de desarrollo emocional. Zhou et al. (2024)encuentran en su meta-análisis preliminar que la empatía se desarrolla como resultado de intervenciones educativas estructuradas en estudiantes universitarios, y que esta dimensión favorece tanto la comprensión emocional entre pares como la colaboración académica.
Habilidades sociales
Brandao De Souza y Jacomuzzi (2025) reportan que las habilidades sociales forman parte de las competencias emocionales que influyen en la interacción profesor-estudiante, mejorando la comunicación, la gestión de conflictos y la colaboración en el aula. Su revisión sistemática muestra que estas habilidades fortalecen el clima educativo y facilitan procesos de enseñanza centrados en relaciones respetuosas. De esta manera, las habilidades sociales se vinculan con mayores niveles de compromiso académico y relación interpersonal positiva.
Mehler et al. (2024) indican que, tras las intervenciones de entrenamiento emocional, las habilidades sociales tienden a mejorar, reflejándose en una mayor asertividad, cooperación y eficacia de la comunicación interpersonal entre los participantes. La evidencia sugiere que estas competencias son transferibles a diferentes contextos, desde ambientes laborales hasta situaciones educativas.
Zhou et al. (2024) destacan en su revisión que el entrenamiento socioemocional en estudiantes universitarios también potencia las habilidades sociales, facilitando interacciones grupales más saludables y efectivas. La síntesis de estudios sugiere que estas competencias son clave para la colaboración académica y la resolución de problemas interpersonales.
Teorías
Teoría de Goleman
Goleman en 1995 sostiene que la inteligencia emocional comprende cinco competencias esenciales: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales, las cuales determinan el modo en que las personas manejan sus emociones y se relacionan con los demás. Su modelo plantea que estas competencias influyen más en el éxito personal y profesional que el coeficiente intelectual. Además, afirma que las emociones orientan la conducta y el razonamiento humano.
Peralta (2025) señala en su revisión sistemática que la teoría de Goleman considera que la inteligencia emocional no es solo la capacidad para comprender sentimientos personales, sino también un conjunto de competencias emocionales (autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales) que inciden directamente en la adaptación de los individuos a su entorno y en su capacidad para enfrentar desafíos cognitivos y relacionales en contextos educativos.
Jiménez y Galeano (2025), en una revisión sistemática centrada en estudios con profesores, mencionan que muchos de los modelos de IE utilizados, incluidos los inspirados en Goleman, subrayan la importancia de desarrollar competencias emocionales como parte integral de la formación docente. Su análisis indica que la teoría de Goleman al combinar habilidades personales y sociales dentro de la inteligencia emocional.
Modelo de Habilidades de Inteligencia Emocional
Mayer y Salovey (1997) definen la IE como la capacidad de procesar información emocional para adaptarse a diferentes situaciones y favorecer el bienestar personal. Este modelo abarca cuatro áreas: percepción, facilitación, comprensión y regulación de emociones, las cuales permiten gestionar las propias emociones y las de los demás, mejorar la interacción social y potenciar el desarrollo integral en contextos educativos y personales.
López (2025) destaca en su revisión sistemática que, según la teoría de Mayer y Salovey, la IE constituye una capacidad mental diferenciada de la inteligencia general, estructurada en cuatro dimensiones: percepción, facilitación, comprensión y regulación emocional, lo cual, permite reconocer y manejar las emociones propias y ajenas, favoreciendo la toma de decisiones, la resolución de problemas y el desarrollo integral del individuo.
Arrocha (2025) en su revisión sistemática de estudios sobre inteligencia emocional en contextos educativos, señala que el modelo de Mayer y Salovey concibe la inteligencia emocional como un conjunto de habilidades para percibir, comprender, integrar y regular emociones propias y ajenas, favoreciendo la toma de decisiones, la resolución de problemas y el desarrollo socioemocional de docentes y estudiantes.
En esta revisión sistemática se analizaron exclusivamente artículos de revisión, tanto narrativos como sistemáticos, que abordaron la inteligencia emocional en contextos educativos. La búsqueda se desarrolló en las bases de datos SciELO y Scopus, seleccionadas por su solidez académica y por concentrar literatura reciente y de alta calidad. Para la identificación de estudios se emplearon ecuaciones de búsqueda conformadas por los términos “IE” AND “educación”, además de filtros por año de publicación, tipo de documento y población de interés.
Se establecieron como criterios de inclusión: (a) artículos de revisión que analizaran directamente la inteligencia emocional; (b) revisiones centradas en contextos educativos o poblaciones estudiantiles; (c) publicaciones difundidas entre enero de 2022 y diciembre de 2025; (d) disponibilidad de texto completo; y (e) documentos escritos en español. Se excluyeron aquellos que: (a) no evaluaran la IE como eje central; (b) incluyeran poblaciones no vinculadas al ámbito educativo; (c) correspondieran a tesis, informes, páginas web u otro tipo de material no arbitrado; o (d) estuvieran publicados antes de 2022.
La búsqueda inicial permitió identificar 28 artículos de revisión. Luego de eliminar 3 documentos duplicados, quedaron 25 estudios para el análisis preliminar. Posteriormente, en la revisión de títulos, se excluyeron 7 por no relacionarse directamente con la inteligencia emocional en el campo educativo. Los 18 artículos restantes pasaron a la revisión de resúmenes, donde se descartaron 6 por no cumplir con los criterios metodológicos definidos. Finalmente, se examinaron a texto completo 12 artículos de revisión, los cuales fueron incorporados en la matriz final de análisis.
El proceso de selección se organizó conforme a las fases del método PRISMA, lo que garantizó rigurosidad en cada etapa: identificación, cribado, elegibilidad e inclusión. Los artículos seleccionados fueron analizados considerando aspectos como enfoques teóricos, dimensiones de la IE abordadas, métodos de revisión aplicados y principales conclusiones, permitiendo una síntesis comparativa sólida y coherente con los propósitos de la presente revisión.
El análisis de los artículos de revisión permitió identificar evidencias consistentes sobre la relevancia de la IE en contextos educativos, organizacionales y del sector público. De manera general, los estudios coinciden en que la IE influye significativamente en el bienestar psicológico, el rendimiento académico, la motivación y el desarrollo personal de estudiantes y profesionales.
En cuanto a los enfoques teóricos, los resultados evidencian el predominio del modelo de competencias de Goleman y del modelo de habilidades de Mayer y Salovey. Ambos modelos resaltan dimensiones clave como la autoconciencia, la autorregulación, la motivación, la empatía y las habilidades sociales, las cuales favorecen la adaptación emocional y la interacción eficaz en diversos contextos.
Respecto a los factores asociados, se encontró que niveles elevados de IE se relacionan con una mejor regulación del estrés, menor presencia de ansiedad y síntomas depresivos, así como mayor compromiso académico y satisfacción personal. En contraste, bajos niveles de inteligencia emocional se asocian con dificultades en la gestión emocional y mayor vulnerabilidad ante las exigencias académicas y laborales.
Los estudios destacan la efectividad de las intervenciones educativas y programas de entrenamiento socioemocional para fortalecer la inteligencia emocional. Dichas intervenciones muestran mejoras en la autoconciencia, autorregulación y habilidades sociales. No obstante, se evidencia la necesidad de investigaciones longitudinales y metodologías más rigurosas que permitan evaluar su impacto a largo plazo.
Los hallazgos de la presente revisión sistemática confirman que la IE cumple un papel clave en el bienestar, el rendimiento académico y el desarrollo personal en contextos educativos y organizacionales. Los estudios analizados evidencian que una adecuada gestión emocional favorece la adaptación al entorno académico y profesional, así como la calidad de las relaciones interpersonales.
Respecto a los modelos teóricos, la predominancia de los enfoques de Goleman y de Mayer y Salovey refleja la diversidad conceptual existente en el estudio de la IE. Esta coexistencia de modelos contribuye a la heterogeneidad de resultados, especialmente en la medición de las dimensiones emocionales y en la comparación entre investigaciones.
Asimismo, las dimensiones de autoconciencia y autorregulación emergen como componentes centrales para el manejo del estrés, la motivación y el compromiso académico. Estas competencias permiten afrontar de manera más eficaz las demandas emocionales, reduciendo la vulnerabilidad frente a la ansiedad, el agotamiento académico y la deserción.
En el ámbito organizacional y de la gestión pública, la IE se consolida como un recurso estratégico para el liderazgo, la toma de decisiones y el fortalecimiento del clima institucional. Los resultados indican que líderes emocionalmente competentes promueven entornos laborales más saludables y eficientes.
Se evidencian limitaciones metodológicas en los estudios revisados, como el uso predominante de diseños transversales y medidas de autoinforme. Por ello, se resalta la necesidad de investigaciones longitudinales y de intervenciones estructuradas que permitan comprender de manera más precisa el impacto sostenido de la IE.
Los estudios revisados evidencian que la IE constituye un factor clave para el bienestar, la motivación, el rendimiento académico, las habilidades sociales y la efectividad profesional, tanto en contextos educativos, desde la infancia hasta la educación superior, como en entornos organizacionales y de gestión pública. Su desarrollo facilita la autorregulación, la empatía y la capacidad de comprender y manejar las emociones propias y ajenas, promoviendo relaciones interpersonales efectivas, adaptación emocional y toma de decisiones responsable.
Los hallazgos destacan que la implementación de programas y estrategias orientadas al fortalecimiento de competencias socioemocionales contribuye al desarrollo integral de los individuos, al liderazgo eficaz, a la mejora de climas educativos y organizacionales y a la eficiencia en la gestión pública. Finalmente, la IE se consolida como un recurso estratégico para fomentar el bienestar, la resiliencia y el éxito personal y profesional en diversos ámbitos.
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